El Bichón Habanero apareció en nuestras vidas de una forma inesperada. Según contamos en nuestra historia original, todo empezó con Rubis, una pequeña Habanera que pasó un verano con nosotros y nos mostró un carácter diferente a todo lo que conocíamos: alegre, despierta, cariñosa, cercana y con una personalidad capaz de llenar la casa.
A partir de aquel momento comenzó la búsqueda de una cachorra que reuniera aquello que tanto nos había enamorado. No fue un camino fácil. En España había pocos criadores y encontrar el tipo de Bichón Habanero que buscábamos requería paciencia. Finalmente llegó Cassandra, una perrita que marcó el inicio de nuestra dedicación a esta raza y que se convirtió en parte de nuestra familia desde el primer día.
Desde entonces, el Bichón Habanero se convirtió en el centro de nuestro trabajo. Una raza pequeña, sí, pero llena de presencia, expresividad y nobleza. Una raza que encaja de manera natural con nuestra forma de criar: perros que viven cerca de las personas, que se socializan desde pequeños y que son seleccionados no solo por su apariencia, sino también por su equilibrio emocional.