El Bichón Habanero debe dar la impresión de un perro pequeño, fuerte y bien construido. Es bajo sobre las patas, con cuerpo ligeramente alargado, pelo abundante y una expresión viva. No debe parecer frágil ni excesivamente refinado. Su encanto nace de la combinación entre estructura, naturalidad y carácter.
La cabeza debe resultar proporcionada, con una mirada despierta y dulce. Las orejas caen a los lados y el conjunto facial expresa atención, inteligencia y cercanía. En una raza de compañía como esta, la expresión tiene mucha importancia: un buen Habanero transmite alegría sin nerviosismo y dulzura sin timidez.
El cuerpo, visto en conjunto, debe mantener equilibrio. La longitud supera ligeramente a la altura, lo que aporta esa silueta característica del Habanero. La cola, llevada alegremente sobre la espalda o en forma de báculo, completa su imagen típica cuando el perro se mueve con naturalidad.